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OPINIÓN

Crítica 'La casa de papel 4': Un brusco frenazo para volver a tomar impulso

La serie de Netflix regresa este viernes 3 de abril tras una explosiva tercera parte

Miguel Herrán en 'La casa de papel' (Netflix)
Miguel Herrán en 'La casa de papel' (Netflix)
Juan M. Fdez
@juanmafdez
30.03.2020 | 12:26

Según el creador de La Casa de Papel, Álex Pina, una de las razones por las que ha triunfado la serie en el mundo es por su mezcla “entretenimiento, acción y también intimidad emocional latina y con un valor muy plástico de la estética, de la sensibilidad, con la música. Y todo ello con una factura cuidada”.

“La identidad española, latina, iberoamericana o mediterránea es parte del éxito. Es adosar una mirada emocional a un género de acción más norteamericano. Y esa mezcla de acción, thriller e intimidad emocional es La Casa de Papel”, argumentaba.

La serie se toma su tiempo para mostrar una mirada más introspectiva 

De ahí que tras, una tercera temporada que fue una auténtica explosión de acción y con las dosis justas de sentimentalismo, el comienzo de la cuarta parte sufra un brusco frenazo para buscar esa mirada más emocional, más introspectiva y dedicarle tiempo a los personajes y sus historias más intimistas. 

Historias necesarias para seguir desarrollando los personajes, pero que a veces rozan el culebrón hasta el punto de sacar de la historia a ese espectador más ansioso de “fuegos artificiales”.

Es algo así como lo que pasó en las dos primeras partes en Antena 3. Entonces, cuando las audiencias de la serie empezaron a caer en picado, desde este diario nos preguntamos las razones. Y entre ellas, además de su propia concepción ya que era una ficción más propia de una plataforma que de una cadena en abierto, hablábamos de ese frenazo. 

El enclaustramiento de un grupo de personajes hace difícil que la trama evolucione ya que no se consigue generar interesantes conflictos que mantengan la expectación del espectador”, explicamos. “De ahí que, por ejemplo, el episodio que mejor ha funcionado hasta ahora tras el capítulo piloto fuera el quinto, cuando pudimos ver más secuencias en exteriores con el Profesor intentando ocultar sus huellas de un coche que habían utilizado para su plan”, añadimos. 

Una montaña rusa

Y así vuelve a ocurrir ahora en esta cuarta temporada. Aunque los flashbacks vuelven a desengrasar un poco la historia, el hecho de haber optado por contar cómo se originó el atraco -una idea que ya vimos en las dos primeras partes-, en vez de por conocer la vida anterior de los personajes al estilo de Perdidos, termina por hacer desconectar al espectador. La ventaja es que aquí puedes ver sus capítulos de un atracón y no son de 70 minutos.

Todo cambia, no obstante, a partir del capítulo cuatro (los medios sólo hemos tenido acceso a los cinco primeros capítulos). A partir de ahí, no sin dejar de tomarse ciertas licencias que rozan lo inverosímil, la serie vuelve a meter la quinta marcha gracias a Gandía (todo un acierto la elección de José Manuel Poga) en lo que se presupone terminará en un final explosivo. 

En definitiva, La casa de papel empieza a notar síntomas de desgaste y hace plantearse cómo conseguirán sus creadores estirar la trama de cara a una quinta y sexta parte ya firmadas. No obstante, si sus espectadores están dispuestos a pagar ese peaje de subirse a una montaña rusa con bruscas subidas y bajadas, el resultado final no le defraudará.