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OPINIÓN

Dime cómo votas y te diré quién gana

José María, ganador de la segunda edición de 'La Voz Kids'
Luis Pérez Valiente
@luispindle
02.11.2015 | 04:00

Las redes sociales clamaron contra la victoria de José María en la segunda edición de La Voz Kids. Se dijo que siempre ganan los cantantes de flamenco, que Carmen era mejor y Manu Carrasco se equivocó en su eliminación, o que Índigo o Roger tienen voces más singulares. Pero al tener en cuenta cómo se elige al ganador del talent show entiendes que la victoria de José María era bastante previsible.

Al tener en cuenta cómo se elige al ganador de 'La Voz Kids' entiendes que la victoria de José María era bastante previsible

En este programa no importa lo que opinen los espectadores en sus casas ni lo más mínimo. La victoria la decide el público presente en plató, por lo que “sólo” es necesario cantar a las mil maravillas esa noche.  Aunque hayas superado las Audiciones a ciegas, Las batallas y el Último asalto por la mínima, si en la final te luces, el triunfo es tuyo. Además, al ser un concurso que está grabado, los que eligen al ganador no han podido conocer a los concursantes, no han visto a sus familias, no han disfrutado de sus ensayos ni han podido ver cómo se desenvuelven ante las cámaras en sus confesionarios o entrevistas con Tania Llasera.

Puede parecer injusto que el ganador de La Voz Kids se decida por un par de canciones bien cantadas el día de la final, pero no lo es. Todos los participantes conocen las reglas del juego antes de acceder a él, por lo que cuentan con las mismas posibilidades. El problema es que muchos no son conscientes de ello y ven la final como un nuevo escalón, tratando de mostrar a los jueces facetas desconocidas de su arte, arriesgando con el estilo o con el idioma. Ese no es el día, ahí tienes que hacer lo que dominas, y en esto acertó José María.

La elección del ganador de 'La Voz', diametralmente opuesta a 'La Voz Kids'

La edición de los adultos es diametralmente opuesta, pues la audiencia ha cogido cariño a los concursantes tras varias semanas viéndoles en sus pantallas. Los que deciden al ganador han visto su progresión, saben cómo habla y actúa en las entrevistas, conoce a la familia y amigos que van a apoyarle y, en muchas ocasiones, incluso les han visto en otros programas de Telecinco como ¡Qué tiempo tan feliz! o El programa de Ana Rosa.

La simpatía que despierten entre los aficionados importa tanto o más como su talento. Si resumiese todo esto en una frase sería sencilla: Si Rosa López hubiese concursando en La Voz Kids, jamás habría superado una sola fase al equivocarse en todas sus canciones.

Si Rosa López hubiese concursando en La Voz Kids, jamás habría superado una sola fase al equivocarse en todas sus canciones

Votar en negativo, la clave para la expulsión de Maite y Raquel en GH16

Esto no ocurre únicamente en los talent shows, el ganador de cualquier reality show tendrá que aprovechar a su favor el método en el que se eligen las eliminaciones y la final. El devenir de los acontecimientos en una temporada de un programa es diferente según quiénes van siendo expulsados y quiénes se mantienen en la casa, y todo depende de cómo vote el público (o el jurado).

La gente que vota desde casa se mueve por impulsos, vota cuando ama a un concursante o cuando le detesta, por lo que los personajes más polémicos siempre se encuentran en la cuerda floja. Un claro ejemplo de ello han sido las primeras semanas de Gran Hermano 16, donde se ha demostrado, una vez más, que votar en negativo provoca que los grandes personajes sean expulsados a la primera de cambio.

Maite o Raquel contaban con una legión de seguidores y protagonizaban la mayoría de vídeos del concurso, y eso les puso en la calle. Eran elementos polarizadores, que es muy perjudicial cuando el público elimina y no salva. Que en Gran Hermano el voto sea en negativo es lo único que puede explicar que Amor Romeira, Maite Galdeano, Marta López, Noemí Ungría, María José Galera o Aída Nízar fuesen las primeras en salir de la casa.

Gran Hermano anima de forma indirecta a sus concursantes a ser unos muebles

Gran Hermano anima de forma indirecta a sus concursantes a ser unos muebles, pues todos saben que llamar demasiado la atención durante las primeras semanas provocará una salida temprana de la casa. En cambio, en otros programas pasar desapercibido es lo peor que puedes hacer.

Votar por famosos en lugar de anónimos

El público de Supervivientes vota para salvar, y gracias a ello concursantes como Suhaila o Nacho Vidal se salvaron en varias ocasiones, siendo eliminados cuando se vieron las caras con otro de los grandes protagonistas de la edición. La mitad de la audiencia no les tenía ningún cariño, pero no por ello iban a levantar el teléfono para gastarse el dinero salvando a otros náufragos que no habían dado ni la mitad de juego.

Ahora bien, en el caso de Supervivientes pesa mucho que los participantes sean famosos, pues todos ellos traen una pesada mochila en forma de seguidores. Isa Pantoja no era la alegría de la huerta, pero su apellido pesaba demasiado, lo que provocó que rozase la final.

Pasaporte a la isla ha ejemplificado a la perfección que el fenómeno fan puede dar la vuelta a un programa con personajes conocidos. Seamos sinceros, Cristian fue uno de los jugadores más aburridos del reality, y el único que mostró en varias ocasiones su deseo de abandonar la aventura. Pero el público que ve Mujeres y hombres y viceversa es muy fiel, y ve en él a uno de sus grandes estrellas.

Cabe recordar que en este concurso se votaba para salvar, ¡y gratis! Las expulsiones se llevaban a cabo a través de una app, y esto benefició a los tronistas. Sus fans son jóvenes y están acostumbrados a usar el móvil, algo que no ocurre con el público objetivo de Jenny Llada, quien perdió pese a ser una de las grandes favoritas entre los colaboradores de Telecinco.

Podría parecer lo más justo que se volviese a implantar el sistema de votación de Gran hermano 7, cuando se podía votar para expulsar o para salvar a los concursantes. Posteriormente, el eliminado era aquel con menor saldo al restar los votos negativos a los positivos. Un método que nunca se llegó a comprender bien y que dejó de utilizarse en España, aunque en otros países todavía está en activo.

Sin embargo realmente no es así, lo más justo es aceptar que siempre gana quien tiene que ganar. Pues el juego siempre arranca con todos sus participantes sabiendo cómo se van a tomar las decisiones, y por tanto en igualdad de condiciones.