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OPINIÓN

El día de la marmota: España, de nuevo sin hacer los deberes en Eurovisión

El poco cuidado en torno a la candidatura española vuelve a pasar factura en la imagen de la cadena.

Daniel Jabonero
@DanielGJabonero
11.05.2018 | 16:25

Parecía que este año iba a ser diferente. El hecho de que Amaia y Alfred representaran este año a España en Eurovisión le había dado un nuevo impulso al festival y parecía que en TVE tenían muy claro que este año había que apostar por su candidatura. Al menos, esa parecía la intención antes de que arrancaran los ensayos en Lisboa. Una vez pisado terreno portugués la conclusión vuelve a ser la misma que en años anteriores: no se ha trabajado lo suficiente en la candidatura.

Como guía rápida para aquellos que desean saber cómo funciona Eurovisión hay que conocer que los ensayos en el país anfitrión empiezan dos semanas antes de la gala final. Antes de que arranquen estos ensayos, cada país tiene que enviar un dossier a la televisión organizadora con su puesta en escena en la que se detalla cada plano, cada movimiento de cámara y cada luz que quieren en su actuación.

En Eurovisión ya no se pueden hacer grandes cambios y los ensayos sólo servirán para hacer pequeñas variaciones

Por lo tanto, una vez pisado el escenario sólo hay que perfilar la actuación. Es decir, en Eurovisión ya no se pueden hacer grandes cambios y los ensayos sólo servirán para hacer pequeñas variaciones de planos y de luces. Pero a Eurovisión hay que llegar con una actuación ya muy cerrada. Y, como ha pasado en los últimos años con España, parece que la delegación española llega a Eurovisión con la intención de completar su actuación sobre el escenario.

No es una actitud muy distinta a la que se ha visto por parte de España en estos últimos años. De hecho, desde que Ruth Lorenzo se subiese al escenario en Copenhague en 2014, se ha repetido esta constante. Y los resultados no le han perdonado a España este pasotismo a la hora de preparar una puesta en escena en la que se pone en juego la imagen de un país. Y por eso en estos tres últimos años no se ha pasado del puesto 21.

De nuevo, desde la organización de la candidatura española, este año capitaneada por Gestmusic y Universal, vuelven a echar balones fuera. Culpan a la televisión portuguesa de no haber entendido su idea y de no tener suficientes cámaras para llevar a cabo la historia que querían contar sobre el escenario. Se ha repetido tantas veces esta excusa en Eurovisión por parte de los españoles que ya ha dejado de ser creíble.

Como lo fuese en 2002 con Rosa López, Operación triunfo ha sido un gran revulsivo para conseguir nuevos fans que se sumen a la fiesta de Eurovisión y se conviertan en grandes seguidores del festival. Era una gran oportunidad para brillar en el concurso musical y, de nuevo, la candidatura española se queda escondida en medio de las apuestas de otros países.

Prueba de que el error de España en Eurovisión surge de la poca importancia que le dan a la puesta en escena es el movimiento que ha tenido nuestro país este año en las casas de apuestas. Si bien en Europa se recibió muy bien el tema de Amaia y Alfred, situándose en el Top 10 antes de llegar a Lisboa, los ensayos y la puesta en escena elegida han terminado por destronar a la pareja de esta posición. Antes de enfrenarse a la gran final ya se sitúan más cerca del puesto 20 que del 10.

El resto de países llevan meses trabajando en su puesta en escena para resultar elegidos por su televisión

El principal problema de TVE y de sus candidaturas es que empiezan a trabajar muy tarde en sus apuestas. Aunque fue uno de los primeros países en anunciar la candidatura de Amaia y Alfred, lo cierto es que en el resto de países llevan meses trabajando en su puesta en escena para resultar elegidos por su televisión para representar a su país.

En la televisión pública española siempre han jugado al secretismo con sus candidaturas, pensando que enseñar su apuesta antes de llegar a Eurovisión les perjudicaría muy seriamente. Sin embargo, está comprobado que mostrar las cartas antes de la gran final no perjudica al resultado. Prueba de ello es Suecia, que calca la versión con la gana el Melodifestivalen, su preselección, en Eurovisión. Por lo tanto, sabemos cómo será su actuación con meses de actuación y siempre consigue un buen resultado.