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OPINIÓN

Mis propósitos para Año Nuevo

Daniel Jabonero
@DanielGJabonero
01.01.2015 | 05:00

Querido 2015,

Este año se me ha hecho cuesta arriba. Y eso que estaba preparado de antemano. Ya me habían avisado de que Mariló Montero tendría un programa por la noche, pero jamás pensé que una cadena de televisión, y menos la pública, tuviese la desvergüenza de emitir aquel programa finalmente. Tuve esperanza hasta el último momento.

Pero puedo estar contento. He sobrevivido. Tengo ciertas secuelas desde que se me metió el humo de Dreamland hasta en las orejas y no escucho muy bien desde que me pusieron a Natalia Verbeke cantando en aquel cabaret. Pero he llegado vivo a 2015.

Me llenaron la programación de tantos programas de emprendedores en este último año que al final he decidido unirme a esa secta, y eso que no he pedido ayuda a Raquel Sánchez Silva. Empecé el año en un sitio y lo termino en otro, con mucha ilusión.

No fumo, bebo cuando se me antoja y mi única droga es consumir ficción, por lo que he decidido hacer una carta de propósitos televisivos para este nuevo año que tengo por delante. Debo ver más a María Casado y sus desayunos. Pero a eso de las 10 de la mañana, justo cuando se suele besar con Mariló Montero. Es el momento culmen del programa de ambas. Sinceramente, yo les intercambiaría el programa de vez en cuando.

Màxim Huerta es la Cecilia Freire de Paula Echebarría

Esa imagen la vi por internet. En ese momento estaba ensimismado viendo a Màxim Huerta, que no lo hace nada mal al frente de ese programa que lleva nombre de mujer. Màxim es un secundario de esos que hace de tu programa algo digno. Màxim es la Cecilia Freire de Paula Echevarría. Da mucha sombra, pero sin él el producto caería en poco tiempo. Ana Rosa, tómate más vacaciones.

Prometo quedarme sólo con Sálvame limón como dosis diaria de amarillismo. Una única hora en la que sé que no me van a hablar de metafísica. Mi siesta. El problema, como en toda la televisión española, es que lo que funciona termina por alargarse. Sálvame no lo hizo en temporadas, sino en horas semanales. Todo se salvamizó. Desde Gran hermano hasta Supervivientes. Desde un debate político a uno deportivo. Si uno no quiere ver Sálvame tiene que arrancar el cinco del mando a distancia. A mordiscos.

Sálvame ha revolucionado el lenguaje televisivo. Es un programa perfecto y ninguneado en forma y cuestionado en contenido. Quien piense lo contrario es un incrédulo. Mi mando a distancia tiene el número cinco. El resto, que lo use como quiera. Ataquen a la ley. Ataquen al padre. Pero no pongan al niño como excusa populista.

Quiero una televisión pública a la que acudir cuando ocurre un hecho informativo relevante

En este nuevo año prometo defender con mucho más ahínco la televisión pública. No esta televisión pública. Esta no la quiero. Quiero una televisión pública a la que acudir cuando ocurre un hecho informativo. Quiero una televisión pública con entretenimiento familiar, que no quiera decir rancio. Quiero y necesito esta televisión pública. No es imposible, porque ya existió.

Finalmente, puedo prometer y prometo que defenderé la ficción española hasta el final. No toda, eso sí. Este año tenemos una gran traca de estrenos: El ministerio del tiempo, Carlos, Emperados, Víctor Ros, Seis hermanas, Acacias 38, Anclados, Los nuestros, Las aventuras del Capitán Alatriste, Aquí Paz y después Gloria, Algo que celebrar, Bajo sospecha, El incidente, Allí abajo, Rabia, Refugiados... No toda me gustará y, sabiendo lo que somos (son) capaces de hacer, no prometo ser benevolente. Pero sí españolista. ¿Cuántas series se estrenan al cabo de un año en EEUU y cuántas son medianamente buenas al final de la temporada?

Prometo dejar de meterme en Twitter todos los días para ver si Sergio Martín ha perdido el miedo a las redes sociales y ha querido compartir una foto con Alfonso Rojo. Prometo pestañear cuando Cristina Pardo sale en pantalla. Prometo, como cada año, defender Eurovisión como el mayor espectáculo televisivo. Prometo dejar de actualizar las páginas estadounidenses para ver si se hace realidad el Homeland de Ana Obregón. Prometo dejar de ver en blucle las imitaciones de Joaquín Reyes. Prometo callarme cualquier spoiler de Juego de tronos. Puedo prometer y prometo que en este 2015 seguiré siendo un amante de la televisión.