Cabeceras especiales

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MODA EN LA TV

Pepe Reyes, la aguja certera de la corte de Carlos V

Blanca Suárez y Álvaro Cervantes en 'Carlos, Rey Emperador'
Rocío Ponce
@rponcedominguez
14.09.2015 | 05:00

Este lunes, segundo episodio de Carlos, Rey Emperador. Del mismo modo que ocurrió con Isabel, el vestuario de época se convierte en una de las claves de la serie. El encargado de recrear la indumentaria, primero de la abuela y ahora del nieto, es Pepe Reyes. Le presentamos recordando otros dos de sus anteriores e icónicos trabajos en televisión: Al salir de clase y La Señora. Ahora seguro que quieres seguir leyendo…

La parte de América con Hernán Cortes me daba bastante respeto porque es peliagudo no caer en el ridículo

¿Cómo se afronta 'Carlos, Rey Emperador'? ¿Como un nuevo proyecto o como una continuación de Isabel? 

Era muy nuevo, pero es cierto que ahora tengo algo que no tenía cuando empecé con Isabel y es todo el trabajo de documentación. He acumulado libros, ensayos de la época, material de historiadores y documentalistas… Por lo demás es complicado porque son muchos reinos otra vez. Por ejemplo, la parte de América con Hernán Cortes me daba bastante respeto porque es peliagudo no caer en el ridículo. Todo lo que es Renacimiento puro y duro es un vestuario complicado y ostentoso.

¿En qué se diferencia la moda de la época de Isabel a la de Carlos?

A nivel de lo que es incluso el tejido, brocados, bordados en hilos de oro y plata se nota. También en los cuerpos de las mujeres que subían las cinturas, las mangas acuchilladas… Todo eso se empezaba a vislumbrar al final de Isabel, pero muy poco. Creo que los volúmenes tanto en hombre como en mujer varían, al ser 17 capítulos vemos las transformación de la moda en esos años de Carlos.

No coso el vestuario a mano como se hacía realmente

¿Se puede decir que el Imperio de Carlos imponía tendencias?

Cuando llega Carlos con Leonor y su séquito a Castilla (lo que pudimos ver en el primer episodio) enseña otras modas, con colores como el rojo borgoña, amarillos y se van imponiendo porque Castilla seguía siendo más austera, aunque muy rica porque la gente se arruinaba por llevar un guardarropa espectacular, pero sí que Carlos impone una serie de elementos, cortes y colores que son los que predominarán en general. He diferenciado mucho las cortes porque cada una es muy diferente en personajes, tramas… He intentado respetar un poco las referencias históricas, pero estamos contando una historia para muchos públicos, para la televisión.

¿Hasta qué punto es fiel este vestuario a la historia?

Hasta un punto bastante alejado, yo no coso el vestuario a mano como se hacía realmente, empezando por ahí. Sería lo ideal si quisiéramos ser totalmente fieles, pero es imposible. Hemos aligerado ropajes para que a la hora de batallas, montar a caballo, etc., puedan moverse los actores.

¿Hay algún personaje que sea su debilidad?

Me gusta mucho la corte directa de Carlos, sobre todo Leonor, su hermana, interpretada por Marina Salas, que es muy potente. Luego, aparte de Carlos, con el que vemos una evolución desde que llega con 17 años hasta su muerte. También Francisco de Francia o la Pacheca son personajes con los que he disfrutado mucho.

¿Y algún vestido especial?

He trabajado mano a mano con la sastrería Cornejo (de Juego de Tronos a Piratas del Caribe), con ellos conseguimos un proveedor que podía traer bordados de la India que diseñábamos y eran para todo el enriquecimiento de Isabel de Portugal, el que lleva como referencia de su cuadro más famoso de Tiziano, uno granate que está en el Museo del Prado. También los lleva Catalina de Aragón. Pero más era imposible por el presupuesto.

¿Cuántos han sido diseñados por ti?

He hecho unos 85 o 90 trajes y hemos alquilado casi toda la figuración en Cornejo, entre toda la serie podemos hablar de unos 1000 trajes.

¿Crees que en España se valora y se presupuesta cada vez más para el vestuario?

Sí, además la época encarece mucho. Antes no se le daba tanta importancia al figurinista y pasaba más desapercibido, ahora se intenta que sea una parte importante del presupuesto y lo más profesional posible. Exceptuando La Regenta y aquellas series como Fortunata y Jacinta, porque se hacía una cada cuatro o cinco año. Ahora hay un boom, una moda y se le da esa importancia al vestuario. En muchos otros países lleva siendo importante desde el principio.

Entre toda la serie, podemos hablar de unos 1000 trajes

El vestuario de Isabel gustó tanto que se convirtió en exposición...

Fue un gran subidón. Tengo que puntualizar que la exposición de mi vestuario y de la serie Isabel de TVE fue la que se hizo en el Museo del Traje, luego se hicieron falsas exposiciones con un vestuario que no era el mío y que los Ayuntamientos decían que era de Isabel. Han estado en mil ciudades españolas, ha sido la gallina de los huevos de oro. Hubo juicios y todo. No ha tenido más repercusión que haber llegado a los sitios. La que tuvo fue la que llevamos al Museo del Traje, hacía tiempo que no se hacía una exposición de vestuario de ficción, antes se había hecho de la película Ágora.

¿Se podría decir que te has especializado en época?

Es verdad. La época es más exigente, sobre todo si te gusta, a mí me gusta diseñar y dar mi sello, yo arriesgo poniendo diseño nuevo a esa época. Al final, estás haciendo una especie de Érase una vez la moda, aunque luego llegan los puristas y me ponen a caer de un burro. También es cierto que dramáticamente el vestuario ayuda o puede entorpecer y por eso hay que adaptarse a la narración del guion. Por ejemplo en un momento de pasión no puedes poner el vestido porque para desnudarse son más de 20 minutos.

La época es más exigente, sobre todo si te gusta

Las licencias creativas que la ficción permite

Todo esto es para que la gente vea algo apetecible dentro de la época, pero no se puede ser tan tan fiel y las licencias se deben tomar con medida. Todo depende del diseño de producción de cada serie.

¿Qué significó para ti el vestuario de La Señora?

La Señora marcó. Yo había hecho mucho contemporáneo y me gustaba la época, pero cuando llegó La Señora lo máximo que había hecho era algo de los sesenta con la TV movie de la reina Sofía. La Señora fue un bombón, ahí yo estaba más limitadito de todo, ahora miro atrás y pienso que lo haría de otra manera. Pero el guion, poder viajar a Londres y a Roma para conseguir ropa de la época, ahí empieza un poco esa nueva etapa. Éramos los pioneros.

También vestiste otra de las series que ha marcado de la historia de la ficción nacional: Al salir de clase

Hice las tres primeras temporadas. Llevaban la moda del momento y nos criticaban porque al instituto no se va con tanta marca ni con tantos cambios como Rodolfo haciendo de Nico, por ejemplo, con un padre futbolista retirado de tercera, o las otras con sus padres en paro… Pero el diseño de producción nos marcaba y queríamos que cada uno fuese un mundo, una macarra, el pijo, la hippy chic… Una identidad para cada uno. Una serie para gente joven que realmente consume y en una franja horaria en la que veían mucho la televisión y había mucha colaboración de marcas. Era una pesadilla, cinco capítulos semanales con tanto actor y tramas… Pero fue muy divertido.

¿Tienes nuevos proyectos entre manos?

Ahora a descansar y luego tengo prevista una película, además con Diagonal si todo va bien haremos La Catedral del Mar, iré un poco más atrás de Carlos para vestir el siglo XIV, no salgo de la Edad Media (bromea).