Cabeceras especiales

Ana Rosa Quintana
Jose Álvarez
@josealvarezc
03.10.2015 | 05:00

El pasado jueves, Ana Rosa Quintana sorprendía a todos con un enigmático anuncio. La presentadora dejó caer que tenía que contar algo importante pero que no lo haría hasta el programa del viernes. En ese tiempo, las redes sociales echaron humo intentando descubrir de qué se trataba y la principal teoría que se barajaba era un posible salto a la política de la presentadora.

Finalmente, ella misma descubrió que en realidad era algo muy diferente pero que, efectivamente, daba un paso al frente pero para liderar una candidatura no política sino solidaria. Sin embargo, a muchos no extrañó que se barajara su posible salto a las instituciones. ¿Y si realmente Ana Rosa Quintana se presentara a las elecciones?

La presentadora es, a día de hoy, una de las periodistas con mayor credibilidad. Aunque no le gusta ese calificativo, es la "reina de las mañanas", y debate a diario sobre los principales temas de la actualidad política y social ante cerca de medio millón de personas. Su opinión es influyente y si decidiera dar el salto a la política tendría ya un nombre hecho que la ayudaría a tener más posibilidades que una auténtica novata.

Un sondeo afirmó en 2010 que Belén Esteban se convertiría en la tercera fuerza política de España si se presentara a las elecciones

La influencia de la televisión para captar votos es innegable e incluso se ha medido con otros personajes de la misma cadena que Quintana. En el año 2010, un sondeo elaborado por Sigma Dos para Telecinco afirmó que Belén Esteban, igual de conocida que Quintana pero con un curriculum más cuestionable, se convertiría en la tercera fuerza política solo por detrás del PSOE y el PP.

Beppe Grillo y Arnold Schwarzenegger, los grandes exponentes de los últimos años

Pero esto no es algo que se haya inventado en España. La fama conseguida en otros ámbitos se ha utilizado en muchas ocasiones para asaltar al poder, y no pocas veces ha sido con éxito.

Arnold Schwarzenegger logró ser gobernador de California durante ocho años tras triunfar en el cine

Arnold Schwarzenegger es uno de los ejemplos más claros. El actor y culturista decidió a principios de los 2000 presentarse para el cargo de gobernador de California. Desde 2003 a 2011 consiguió ejercer tal puesto y gran parte de su éxito se lo debió a la fama lograda con películas como Terminator o Conan, el bárbaro.

De este mismo Estado fue también gobernador Ronald Reagan, quien más tarde se convertiría en uno de los presidentes de Estados Unidos mejor valorados. Aunque su fama no fue ni la mitad que la de Schwarzenegger, sus inicios estuvieron también muy marcados por su carrera previa como actor.

En Italia, más recientemente, se ha visto el caso de Beppe Grillo. Actor, cómico y desde hace unos años también político, aprovechó su popularidad para intentar cambiar el sistema en el país mediterráneo en medio de las crisis económica. Tal fue su éxito que incluso en el año 2013 llegó a convertirse en el partido más votado en las elecciones generales, pero no pudo gobernar tras sumar una serie de listas coaligadas a Partido democrático y al Pueblo de la Libertad.

Juanjo Puigcorbé, el último en dar el salto en España

En España, son también muchos los ejemplos de personas relacionadas con el mundo de la cultura que han intentado hacerse un hueco en política. Uno de los más recientes es Juanjo Puigcorbé, conocido actor que desde mayo de este año trabaja como concejal de ERC en el ayuntamiento de Barceona.

Toni Cantó ha sido un caso muy sonado en los últimos años. Su salto a la política se dio tras el fracaso de su Vida loca en Telecinco, momento en que decidió meter la cabeza en el Congreso de los diputados como cabeza de lista de UPyD por Valencia. En ese puesto ha estado hasta hace pocos meses hasta que decidió dimitir dadas sus discrepancias con la entonces portavoz del partido, Rosa Díez.

Ángeles Caso, que se presentó en mayo en la lista unitaria promovida por Podemos para el ayuntamiento de Oviedo; Mario Vargas Llosa, que intentó convertirse en presidente de Perú en 1990; o José María Ruiz-Mateos, que creó su propio partido para luchar contra lo que él consideraba injusticias, son solo algunos ejemplos más de este fenómeno. Si muchos de ellos tuvieron éxito en sus intentonas, nada haría presagiar que Ana Rosa Quintana no lograría lo mismo con un nombre tan mediático.