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OPINIÓN

¡Atención, peligro! La televisión ha perdido la sonrisa

Con el debate catalán de por medio, la pequeña pantalla ha dejado de ser un medio con el que entretenerse.

Daniel Jabonero
@DanielGJabonero
15.10.2017 | 09:00

Lo que ha pasado en Cataluña ha azotado todos los rincones y profesiones en España. La televisión, como el medio de comunicación más influyente, se ha rendido ante tales hechos. La programación de muchas cadenas ha sido cambiada y Cataluña se convertía en capital mediática. Pero por el camino nos olvidamos del humor. Las risas se perdieron cuando hasta el entretenimiento se puso serio.

La televisión ha cambiado en estos días. Parece la misma. Los televisores siguen siendo cuadrados y existe el mismo número de canales. Puede que no lo notemos a simple vista, pero todo ha cambiado. Las risas han sido sustituidas por aplausos y los chistes por ironías que llevan un mensaje muy serio por detrás.

Durante dos semanas, Buenafuente ha tenido que ausentarse de Late Motiv por una enfermedad. En su ausencia, varios colaboradores han tenido que tomar el testigo de maestro de ceremonias. Ellos son los que se han tenido que comer delante de las cámaras todo el conflicto catalán. Ellos fueron los que dieron la cara. 

Como cada noche, el programa de #0 siempre abría con un monólogo. Y Cataluña ha centrado casi todos los esfuerzos de los guionistas. La apertura de todos los presentadores era muy esperada. Uno de los más aplaudidos, el de Berto Romero, no hacía reír ni llorar. Hacía pensar. Y es que los humoristas han tenido un papel clave en todo este conflicto que ha sensibilizado la piel de todos. 

Después llegaría Buenafuente, el dueño de todo este cortijo. Sus palabras tenían que resonar con fuerza. No es una voz cualquiera. La opinión del presentador es muy valorada en los tiempos que corren. El bigote con el que apareció en escena le otorgaba al mensaje un tono desenfadado. Sin embargo, todo lo que dijo Buenafuente en aquel primer speech era muy prudente, muy sensato. 

Han sido muy pocos los espacios, más allá de una Telecinco que vive en su propia burbuja, a los que no se les ha borrado la sonrisa de la cara. Wyoming se dejaba de ironías en El intermedio para hablar (y pedir) dialogo a los políticos. “No nos enfrentemos entre nosotros”, dijo el presentador en su famoso pico de la mesa. “Los políticos son los responsables de que hagamos llegado a esta situación”, prefirió decir el conductor, sin tiempo para ironías después de los que se había vivido el 1 de octubre. 

Ni programas puramente de entretenimiento como Zapeando han podido pasar del tema. A pesar de que esta semana se han quedado sin programa por la cobertura que ha hecho laSexta del procés, la semana pasada el programa de Frank Blanco resumió gran parte de los contenidos que se habían visto en la cadena. Y, si Zapeando hace un repaso a lo que ocurre en la tele, Cataluña era de obligado tratamiento. 

Los Simpson se fueron de Antena 3 para dar más espacio a Espejo público. Zapeando ha desaparecido para que Más vale tarde acapare toda la tarde. laSexta se ha quedado sin entretenimiento. La televisión ya casi ya no tiene risas. La televisión se ha puesto muy seria. Seguramente, demasiado. Y, en los tiempos que corren, tal vez habría que luchar con más chistes y menos hostias.