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ANÁLISIS

'La Casa de Papel' se despide con una media de un 14,3 % y 2,3 millones

La serie se ha ido desinflando poco a poco hasta acabar por debajo de los 2 millones.

Imagen del capítulo final de 'La casa de papel'
Imagen del capítulo final de 'La casa de papel'
Juan M. Fdez
@juanmafdez
24.11.2017 | 10:26

Cuando se estrenó allá por mayo de este año, La casa de papel supo aprovechar el arrastre el partido de Champions League entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid para convertirse en el mejor estreno de ficción de los dos últimos años al conseguir un 25,1% y 4.090.000 espectadores.

Sin embargo, en sólo una semana la ficción perdió un millón de espectadores (18,4% y 3.041.000 espectadores) y poco a poco se fue desinflando hasta despedir la primera parte de su primera y única temporada con un 14,7% y 2.196.000 espectadores.

Tras el parón veraniego, su perdida de audiencia fue una realidad tras anotar en su vuelta un 12,1% y 1.798.000 espectadores y caer hasta un 9,8% y 1.487.000 espectadores en su penúltimo capítulo. 

Este jueves, tras promediar un 12,1% y 1.798.000 espectadores en su capítulo final, la serie se ha despedido con una audiencia media de un 14,3% y 2,3 millones de espectadores. A ello habría que añadirle, no obstante, sus datos en diferido donde cada semana ha obtenido una media de 300.000 espectadores.

Asimismo, es importante resaltar que la ficción ha sido líder en espectadores menores de 54 años, siendo su mejor dato en espectadores de 25 a 34 (20,7%); y en target comercial (16,5%) durante sus 15 capítulos.

Como ya explicó su productor ejecutivo, Álex Pina, "La casa de papel no una es una serie pensada para arrasar en audiencias". 

Por qué perdió audiencia

Pero, ¿por qué fue perdiendo audiencia? Una de las principales razones está en su propia concepción. Más allá de que no sea una serie para el gran público, el planteamiento de contar un atraco en un lugar cerrado durante quince capítulos limitó el desarrollo de la historia durante su primera parte.

Es algo así como lo que ha ocurrido a Álex de la Iglesia en algunas de sus últimas películas. Y es que, tras un arranque brillante, el enclaustramiento de un grupo de personajes hace difícil que la trama evolucione ya que no se consigue generar interesantes conflictos que mantengan la expectación del espectador.