Cabeceras especiales

Cabecera

REPORTAJE

Chicho Ibáñez Serrador, el maestro del terror español en televisión

Con Halloween a la vuelta de la esquina repasamos sus trabajos del género en la pequeña pantalla

Mike Medianoche
@mikemedianoche
29.10.2017 | 08:00

Esta semana Narciso Ibáñez Serrador recibía un homenaje en Madrid, dentro del Festival Internacional de Cine Fantástico Nocturna Madrid. Un tributo merecido sin duda para este maestro del terror y la ciencia ficción que cuenta ya con 82 años. “Casi toda mi vida se ha basado en el terror, y sobre todo en las cosas que han servido de base para historias para no dormir” dijo el cineasta al recoger el galardón.

Dentro de Nocturna se ha realizado una mesa redonda sobre su obra, y se han proyectado tres filmaciones de Chicho: sus dos largometrajes de cine La Residencia y Quién puede matar a un niño, así como El hombre que perdió su sonrisa, un capítulo piloto que Chicho presentó en Televisión Española perteneciente de la serie Mañana puede ser verdad, la cual dirigía en Argentina. Y es que aunque en el séptimo arte dejó dos joyas, es en televisión donde Chicho se ha prodigado y explayado como maestro del terror y del audiovisual.

Un “tambor” amante del terror

Chicho, nacido en Uruguay en 1935, conoce el medio audiovisual desde las entrañas. Actor, hijo y nieto de actores, guionista, director, su primer trabajo para el cine fue para el cine ya desde los ocho años, cuando dobló al conejo Tambor en la película Bambi de Walt Disney, y a los once participaba en un montaje teatral junto a su madre Pepita Serrador.

El teatro le sirve para contar historias como director. En 1953 dirige su primera obra, El zoo de cristal de Tenesse Williams, y en los siguientes años escribe el libreto de funciones como Aprobado en inocencia, Obsesión y El agujerito, que se estrenó en el Teatro Lara de Madrid con Mari Carmen Prendes.

Desde joven comienza a devorar libros, muchos de los cuales servirían de argumento para sus series, películas y programas, pues creía que nunca “podría ser un aventurero, jamás podría realizar ninguno de aquellos fantásticos viajes”, según sus propias palabras. Sin embargo, sí que viajó y mucho, y fue aventurero hasta el punto de que fue corresponsal de guerra en Egipto. Luego visitaría Tailandia, El Tibet poco después de ser tomado por China, Argentina, España, Chile, Tahití…

Sobre el género del terror, lo conoce de primera mano desde pequeño. Su padre, el insigne Narciso Ibáñez Menta (al que dirigió, del mismo modo que Menta dirigió a su hijo) se codeó con maestros como Lon Chaney o Boris Karloff. Un amor hacia lo fantástico que se incrementó al leer relatos de todos los grandes autores de todas las épocas, los cuales marcaron su trayectoria. 

Durante la presentación del episodio 'El Tonel' de 'Historias para no dormir'

Mañana puede ser verdad

En 1961 Chicho y su padre ponen em marcha la citada serie Mañana puede ser verdad para la televisión argentina. Una antología de relatos autoconclusivos, o de máximo dos capítulos, basados en relatos de autores del género fantástico como Ray Badbury, H.G.Welles o Poe, así como algunas creaciones propias firmadas por Luis Peñafiel, su alter ego como guionista.

En 1965 se trae el mismo proyecto a Televisión Española, donde recibe una gran aceptación. Con gran dosis de autocrítica, Serrador afirma que entregas como Los Bulbos “era mala, pero si quieres te doy el guion para que lo leas y ya me contarás”. Su éxito radicó en traer a la televisión patria historias de terror y de ciencia ficción, géneros que hasta entonces no se habían explotado.

Tras esto participaría en varios Estudio 3 (su adaptación de El último reloj, basado en un relato de Poe le valió un premio en el Festival de Montecarlo) y luego cambiaría de género hacia lo romántico en Historia de San Michele, serie que no suele recordarse a menudo. No funcionó especialmente, y su olfato le hizo darse cuenta que su potencial era en el terror, en el que siguió trabajando.

Historias para no dormir

En 1965 Chicho pone en danza Historias para no dormir, heredera del espíritu de Mañana puede ser verdad; de hecho, en ocasiones empleaba para ambas series un mismo relato como base, al que a veces le cambiaba el título.

Cual Alfred Hitchcock, Chicho presentaba cada capítulo de la serie con mucho humor negro, y no dudaba en quedarse en pelotas y vestirse con solo un barril para dar paso al episodio El Tonel (basado en El Tonel de amontillado de Poe), o degustaba una opípara cena mientras comentaba las cartas en las que le criticaban su trabajo en La Zarpa.

La serie tuvo tres etapas (1966, 1967-1968 y 1982), en los que vimos niños que daban auténtico terror, asesinos despiadados o fantasmas que no descansaban en paz. Sin duda, el episodio más laureado es El Asfalto, adaptación de un relato de Carlos Buiza. En él, Narciso Ibáñez Menta interpreta a un hombre que queda atrapado en asfalto fresco, y se va hundiendo poco a poco sin que nadie a su alrededor haga nada por él. Puro terror el de un mundo deshumanizado en el que no hay solidaridad ni amor al prójimo. Esta entrega supuso el primer premio internacional para TVE, pues logró la Ninfa de Oro en el Festival de Oro de Montecarlo.

En Historias para no dormir Ibáñez Serrador comienza a trabajar con artistas que serían luego habituales de su programa Un, dos, tres, responda otra vez, como los tacañones y tacañonas Valentín Tornos, Pedro Sempson o Teresa Hurtado, futuras secretarias como Blanca Estrada o una joven Fedra Lorente, que lo pasa mal con un muñeco diabólico llamado Fredy.Y no olvidemos a Ibáñez Menta, quien también se dejó caer en alguna que otra ocasión por los mundos de Ruperta.

Tal  fue el éxito de la serie que se publicó una colección de revistas con relatos y guiones, así como otros textos seleccionados por Serrador, o entrevistas de éste a personas populares como Carmen Sevilla, a la que se llevó a un cementerio para hablar de fantasmas y apariciones.

Teresa Hurtado e Ibáñez Menta en un fotograma del capítulo 'El Muñeco' de 'Historias para no dormir'

Un, dos, tres

“Lo bueno, lo que creo que tiene algo de calidad, lo que innovó, lo hice antes del Un, dos, tres”. Así habla el padre de la criatura sobre el concurso más laureado de la televisión española, un espacip que nació de una demanda de Televisión Española a Chicho para tener un concurso en su parrilla. Dividido en tres partes en las que se mezclaban preguntas y respuestas, habilidad y azar, el Un, dos, tres comenzó siendo un programa normal que en posteriores entregas fue adquiriendo una temática semanal en lo que a pruebas, decorados y números musicales se refiere.

A lo largo de sus diez temporadas (emitidas en diferentes etapas entre 1972 y 2004) el terror estuvo muy presente en el Un, dos, tres. Lo mismo había una entrega dedicada a Drácula que a Frankenstein, El Retrato de Dorian Grey o El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde. Y también hubo programas dedicados a la brujería, las ciencias ocultas, el infierno, la ciencia ficción, el terror en sí, el más allá o el escritor Edgar Allan Poe. No olvidemos que incluso el concurso tuvo como mascota negativa al Antichollo, una némesis del rosado Chollo con capa y dientes de vampiro.

El televisor

En 1974, Serrador dirige este telefilme protagonizado una vez más por su padre. Un hombre se obsesiona tanto con el nuevo televisor que ha comprado que teme que de él vayan a salir esos indios que pelean en las películas que se emiten. Una crítica mordaz sobre el poder que este electrodoméstico puede tener sobre todos nosotros y sobre la sociedad, con un oficinista que advierte que el televisor es peligroso pero que no consigue que ni su propia familia le crea.

De esta época también merece la pena rescatar varios remakes de relatos de Mañana puede ser verdad e Historias para no dormir (La Zarpa, Los Bulbos...) que Chicho dirigió para la televisión argentina, de nuevo con Ibáñez Menta encabezando el reparto.

Mis terrores favoritos

En su lado de showman unido al de director, Serrador se hizo cargo en Televisión Española en dos épocas (1981-2 y 1995-6) de un contenedor de cine de terror llamado Mis terrores favoritos. Cada semana presentaba junto a Luisa Armenteros una película escogida por él al más puro estilo Historias para no dormir, y por este ciclo pasaron hitos del terror como La semilla del diablo, Pesadilla en Elm Street, La matanza de Texas, Psicosis o No profanar el sueño de los muertos, la versión española de La noche de los muertos vivientes. Esta última cinta estaba protagonizada por la bella Cristina Galbó, la actriz a la que Serrador se las hizo pasar canutas dentro de La Residencia

Un regreso frustrado

En 2000 Televisión Española intentó revivir el éxito de Historias para no dormir con una nueva serie en la que diferentes directores se harían cargo de dirigir los capítulos. Se volvió a emitir El Televisor como aperitivo, y Antonio Mercero dirigió la primera entrega, La habitación blanca, protagonizada por Chete Lera. Y a la antigua usanza, Serrador fue quien presentó el capítulo a la audiencia. Del resto de la serie nunca más se supo.

Películas para no dormir

El último trabajo que hizo que Chicho se pusiese tras una cámara para dirigir una película de larga duración fue Películas para no dormir, un proyecto de seis telefilmes dirigidos por cineastas españoles de género (Paco Plaza, Mateo Gil, Álex de la Iglesia…) y en el que él se reservó una historia llamada La Culpa, sobre el tormento que vive una mujer tras vivir un aborto. Chicho coordinó el proyecto, que estaba producido por Telecinco y Filmax.

Películas para no dormir se estrenó en Telecinco en 2007, y tras solo dos películas emitidas, La habitación del niño y Para entrar a vivir, la cadena decidió dejar en nevera el resto de cintas, que se comercializaron directamente en el mercado doméstico.

 Por supuesto que Chicho no es solo un maestro del horror catódico, también del entretenimiento con formatos propios (Waku Waku, Hablemos de sexo) o adaptaciones foráneas (El semáforo). Pero con Halloween a la vuelta de la esquina, ¿no hay acaso mejor ocasión para revisitar su trabajo en la pequeña pantalla que con alguna de sus Historias para no dormir, que se pueden ver gratis en A la carta?