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OPINIÓN

La deriva proteccionista (y censora) de Mediaset no traerá nada positivo

La cadena ya ha visto como 'Gran Hermano' pierde audiencia por eliminar el canal 24 horas.

Juan M. Fdez
@juanmafdez
22.09.2017 | 09:00

Se veía venir. No hacía falta ser un lince para saber que, después de que Mediaset España hubiera decidido prohibir compartir los vídeos de sus contenidos, lo siguiente sería eliminar el canal 24 horas de Gran Hermano.

Como ya explicamos, el grupo quería matar dos pájaros de un tiro: controlar el contenido del reality para evitar que se produjeran polémicas en redes sociales y medios, a la vez que dotaba a las galas de material exclusivo.

Mercedes Milá ya avisó que sin un canal 24 horas de GH, la audiencia sería menor

Sin embargo, con esta estrategia, la cadena enfadaba a sus seguidores más fieles, aquellos que mantienen con vida el formato tras 17 años de vida, a la vez que ponía puertas a la viralización del programa tanto en redes como en medios.

Y así, mientras en años anteriores, aunque los medios ‘reventaban’ contenidos al programa, también ayudaban a crear expectación de cara a las galas; este año la curiosidad por cada gala se ha reducido considerablemente.

Y ahí están los datos. Mientras desde la cadena se pensaba que el hecho de contar con material exclusivo en las galas iba a ayudar a mejorar los datos, lo cierto es que el programa no hace más que perder audiencia.

Gran Hermano es el programa de mayor audiencia social de nuestro país. Y aunque no está comprobado que la audiencia social esto se traduzca en audiencia tradicional, está claro que en el caso de este formato, las redes sociales son imprescindibles para su éxito.

Las 24 horas son la esencia de Gran Hermano. Todos mis jefes sabe que sin esa opción, la audiencia del programa será menor”, decía de forma premonitoria Mercedes Milá hace unos años en una entrevista a El Gato Encerrado.

Aliados, no enemigos

Pero el caso de Gran Hermano no será único. Esta deriva proteccionista de Mediaset con su contenido no traerá consecuencias positivas para el grupo de comunicación, al contrario de lo que ellos defienden.

Mediaset quiere incrementar las visitas a sus webs para rentabilizar su contenido

En el grupo dirigido por Paolo Vasile entienden que deben hacer ver a los espectadores que si quieren consumir un contenido suyo, éste sólo está disponible de forma exclusiva en sus webs. El objetivo es incrementar las visitas a estas webs para así poder rentabilizar ese contenido a través de la publicidad.

Sin embargo, con este movimiento, Mediaset perderá inevitablemente gran parte de la promoción que los demás medios hacen de su producto. ¿Qué sentido tiene hablar en un medio de una impresionante actuación de un concursante de La Voz sino se le puede ofrecer al lector esa actuación?

En Mediaset creen que esto tiene fácil solución: facilitar al lector un enlace a sus webs. Pero olvidan que los medios también viven de esa misma publicidad y que, además de que una información tiene que ser lo más completa posible, necesitan que el lector vaya a sus webs y consuman contenido en ellas.

Con esta estrategia, Mediaset no ha hecho otra cosa que romper la rueda en la que cadenas de televisión y medios se ayudaban mutuamente. Unos se aprovechan de los contenidos de los otros a cambio de una promoción 'gratuita' de sus productos.

Mediaset ha roto la rueda en la que cadenas y medios se ayudaban de manera mutua

Esta postura puede no ser tan grave para grandes programas como La Voz, pero sin ninguna duda terminará dañando a programas menores a los que les será insuficiente la promoción que hagan de ellos los demás programas del grupo.

Si para Mediaset es estratégico que el espectador entienda que su contenido sólo se puede ver en sus webs, para los medios también puede ser estratégico hablar o no de programas de escaso interés que no le reportan visitas.

Mediaset y las demás cadenas de televisión deben entender que los medios no son meros altavoces de sus programas, que la crítica y el análisis de los mismos es imprescindible para que la rueda siga viva. De no ser así, de tratar a los medios más como enemigos que como aliados, esta postura sólo servirá para acelerar la amenaza de las plataformas de pago de acabar con el negocio tradicional de las televisiones.