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GENERACIÓN UHF

La palabra clave para anunciar la muerte de Franco en TVE

Según rumores de la época, la muerte del caudillo se anunciaría con un peculiar documental.

Carmen Aniorte
@kaniorte
20.11.2016 | 05:00

Aquella mañana a Jack el despertador se le adelantó mi abuela, quién entró en mi habitación y me dijo: “Nena, sigue durmiendo. Hoy no hay escuela”. Con ojos dormilones, la noche anterior había estado repasando una traducción de griego y por qué no decirlo, viendo un poco Objetivo Birmania en TVE. 

Pregunté “¿Por qué?” -años después me imitó Mourinho- , a lo que ella con tono suave me contestó: “Ha muerto Franco”. Me quedé unos segundos mirándola, me dí la vuelta y seguí durmiendo.

Era 20 de noviembre, conocido poco después como 20-N. La mañana era fría. Me hice un ovillo entre las mantas y así estuve durante un largo rato, hasta que el olorcillo a pan tostado de la cocina y el sonido de la radio me hizo entrar en los acontecimientos “históricos” de aquel día.

Durante la llamada “agonía del Caudillo”, la tele no era divertida ni entretenida; sino puro tedio. Los telediarios -bautizados por mi abuelo como “el parte”- no paraban de ofrecer partes médicos -facilitados por “el equipo médico habitual”- en los que se hablaban de flebitis, trombos, tubos y si había pasado la noche bien o de la guerra de Vietnam.

Durante la llamada “agonía del Caudillo”, la tele no era divertida ni entretenida; sino puro tedio.

Al margen de los informativos, cuando estabas en lo más interesante de una película, una serie o un programa infantil, se interrumpía la emisión para una última hora. Vamos, que aquel gris noviembre la tele no estaba para tirar cohetes.

La parrilla de la tele -que aparecía en las hojas finales del periódico- eran modificadas continuamente y nunca sabías que es lo que iban a poner. En esos días Marisa Medina, Pilar Cañada, Marisa Naranjo, Isabel Bauzá, Irene Mir, Marisol González, Marisa Abad o Jana Escribano, entre otras (locutoras de continuidad) no daban a basto para informar de los cambios que sufría la programación.

La víspera de aquella imagen conocida por todos de la noticia de la muerte de Franco -el periodista de TVE David Cubedo dando paso al comunicado de Arias Navarro- la parrilla, o lo que en ese momento estaba en emisión, era bastante aburrida.

Un informartivo más largo

Según mi padre, el informativo fue más largo de lo acostumbrado (yo estaba en plenos deberes). Esa noche, la del 19 -según he podido comprobar vía hemeroteca- estaba previsto emitir Con la bayoneta calada, un filme bélico correspondiente a un “Ciclo de Samuel Fuller”; pero fue sustituida por Objetivo Birmania, de Raoul Walsh.

Protagonizada por Errol Flynn, esta película de 142 minutos se hizo eterna dadas la interrupciones para dar la última hora, a la espera del informativo en el que se daría la esperada noticia.

La clave de la muerte de Franco sería la aparición en televisión de unos pingüinos

En esa noche de tensa espera y, mucho antes que en los ochenta “Un pingüíno en mi ascensor” irrumpiera en el pop español, estos simpáticos animalitos junto con osos polares e incluso arañas se convirtieron en carne de leyenda. Al parecer, según rumores de la época, la clave de la muerte de Franco sería la aparición en televisión de unos pingüinos. 

Hay opiniones contradictorias como con el famoso Sorpresa, sorpresa de Ricky Martín. Unos dicen -incluso en un episodio de Cuéntame se hace eco- que vieron aquel documental que llevaba por nombre Es duro ser pingüino y otros que “naranjas de la China”. Uno de los motivos que dejan helada esta teoría es que en aquellos años TVE no tenía programación nocturna más allá de la medianoche, salvo en ocasiones excepcionales, como era este el caso.

Lo más seguro es que esa noche Objetivo Birmanía no dio más de sí y se ofreció un amplio abanico de documentales, entre ellos, el de los susodichos pingüínos. Como dato curioso diremos que para el 20-N en la parrilla estaba programada Satanás nunca duerme. ¿Premonitoría?