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ANALISIS

Las licencias que se toman los reality shows para mantener el espectáculo

A veces es más importante mantener el espectáculo vivo que cumplir las normas.

Daniel Jabonero
@DanielGJabonero
18.05.2017 | 09:00

Janet ha vueltoSupervivientes. La que quiso ser monja en un programa que fue emitido por Cuatro vuelve a ser concursante del reality isleño de Telecinco con opciones de ganar. Y es que la organización ha decidido recuperar a la joven después de que la audiencia haya decidido que no se merecía seguir en la isla. Lo hace para cubrir un abandono, pero también lo hace no atendiendo a lo que los espectadores condenaron con sus llamadas de teléfono. 

El mundo del reality lleva casi dos décadas instalado en nuestra programación. Desde que se estrenase Gran Hermano en el año 2000 han pasado por nuestros canales de televisión numersos programas de convivencia, de superación o de talentos que han enseñado las intimidades de los concursantes. El espectadores necesita sorprenderse y la única forma que han conseguido de hacerlo es rompiendo sus propias reglas. 

Y es que las normas ya no son lo que eran. Los concursantes han aprendido mucho de cómo comportarse en un programa de televisión de este estilo, por lo que hay que romper en sus cabezas cualquier plan predefinido o cualquier estrategia. Eso supone cruzar una línea que puede ser muy peligrosa: hacer sentir al espectador que le están engañando. 

El hecho de recuperar a Janet sólo unos días después de que la audiencia decididera su expulsión de forma doble de Supervivientes es no atender a lo que los espectadores decidieron con sus llamadas. Fueron muchos los que en redes sociales exigieron en ese momento que se les devolviera el dinero. Y es que, en el fondo, es como si sus llamadas no hubiesen servido para nada. Pero esta repesca es sólo un ejemplo de romper las reglas en los realities españoles. 

Que se lo digan a Alba Carrillo. Es uno de los personajes más potentes este año de Supervivientes, por lo que su abandono hubiese supuesto un duro golpe para el programa. Cuando ella amenazó con su marcha tras un bronca en la isla, la organización mandó a la ex de Feliciano López meterse en un hotel durante tres días para meditar su decisión. Al final regresó con sus compañeros, con tres días en un hotel de regalo. 

22 ediciones de 'GH' dan para mucho

No fue hasta Gran Hermano 9 cuando Telecinco se sacó de la manga su primera repesca. Era la primera vez que volvía a meter dentro de la casa a un concursante expulsado. Y es que habían salido de la casa algunos nombres polémicos, por lo que la organización encontró en esta nueva fase del programa una forma de meter la polémica dentro de la casa. Ne llaman tramas, se llaman licencias que se toman los programas de televisión para hacer las tramas más interesantes. 

Aquella primera repesca se ha ido repitiendo año tras año en este reality de convivencia de Telecinco y que se ha transladado a la versión VIP del formato. Este último año, Aída entraba unos días más tarde al programa, era expulsada, era repescada y volvía a ser sacada de la casa. Todo por le espectáculo. Por el camino se cambiaron las normas de las nominaciones en unas cuantas ocasiones sabiendo perfectamente lo que se produciría dentro de la casa, salvar a los concursantes más polémicos.

Y es que 17 ediciones de Gran Hermano y cinco de Gran Hermano VIP hace que la organización se tenga que romper la cabeza si quieren mantener la atención constante del público. Si bien el espíritu de GH era mantener a un grupo de personas encerrados sin saber nada del exterior, en Gran Hermano VIP 3 se empezaron a meter dentro de la casa elementos de fuera. 

En Gran Hermano tampoco han tenido muy en cuenta las causas judiciales de los concursantes fuera de la casa. Y es que este año Aída Nizar tenía que abandonar la casa durante algunas horas para hacer frente a un juicio, conocido por la organización. Mientras, los espectadores la veían desaparecer de la casa en el 24 Horas. No es la primera vez que pasa, y es que el pequño Nicolás también lo tuvo que hacer en la anterior versión VIP. 

Aquella edición protagonizada por Belén Esteban vivió dentro de la casa un juicio. Entraron varios concursantes de nuevo para enfrentarse a los finalistas y poner las cartas sobre la mesa. Los concursantes que todavía quedaban dentro pudieron ver imágenes de su convivencia cuando todavía les quedaban algunos días dentro de la casa, algo que rompe por completo las normas de este reality show. Sin embargo, se sabía perfectamente que este momento generaría una gran expectación para el público. 

Todo sea por mantener vivo el espectáculo. O todo sea por la cuota de pantalla. Lo cierto es que los reality shows son historias que contar, sin guiones pero guionizadas. Si bien las primeras ediciones dejaban que el libre albedrío jugase más en televisión, ahora los concursantes están rendidos ante unos jefes denominados audiencias.