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ANÁLISIS

‘Tu cara me suena’, el concurso que permite hablar a padres e hijos alrededor del televisor

Dar un poco a los espectadores de todas las edades es el éxito del programa

Mike Medianoche
@mikemedianoche
13.10.2017 | 09:40

Tu cara me suena es un programa con magia, con ángel. Trae a la memoria éxitos de una época catódica pasada (Lluvia de Estrellas) pero adaptándolo a los nuevos tiempos, estando a la vanguardia de las nuevas formas de hacer televisión (y a sus nuevos horarios, algo que que implica que tengamos que permanecer despiertos hasta la una para saber quién gana cada gala).

Fuera del aspecto puramente del show, si hay algo que resulta realmente interesante de este formato es cómo permite a padres e hijos, nietos y abuelos, conversar alrededor del televisor. Un auténtico programa familiar de los que ya no se hacen, y cuya clave es, precisamente, darle el protagonismo a imitadores e imitados de todas las épocas, de todos los estilos, para que lo puedan saborear los espectadores de todas las edades.

Lucía Gil como Rocío Dúrcal

Imitaciones e imitadores de todas las épocas

Entre los concursantes siempre encontramos chavales jóvenes (Angy, Blas Cantó, Lucía Gil…) junto a artistas consagrados (Francisco, Ángela Carrasco, Vicky Larraz), además de una buena tanda de rostros populares del momento de cualquier disciplina (Canco Rodríguez, David Amor, Diana Navarro).  Un cásting completo de perfiles diferentes y complementarios, que serán más o menos valorado según la edad del espectador.

Así, dentro de una misma casa, un padre podrá conocer bien la trayectoria de una triada de concursantes, el hijo otros tantos, y la abuela podrá recordar los tiempos en los que seguía a alguno de los restantes. Y entre ellos se explicarán, mientras baja el clonador, que el que acaba de cantar es “el de Gym Tony” o “el de Homo Zapping”, que la siguiente en imitar es “la de Los Serrano” o cómo ha clavado su imitación “el del programa de la Campos” como Prince.  

Sin embargo, la auténtica magia surge con las imitaciones y la selección elaborada de artistas que pasan por el pulsador. De los tangos de Gardel al último viral de Youtube, del folclore de Lola Flores y Rosa Morena a la movida madrileña, de inclasificables como el Pepinazo de Leticia Sabater a artistas contemporáneos de éxito mundial como Maluma o Ed Sheeran. Y ahí es cuando un nieto le puede explicar a su abuela la genialidad que es la imitación de Arturo Valls como Piko-Taro, y ella le explicará que Rosa López está luciendo pierna mientras canta Te quiero, te quiero, porque así lo hacía Carmen Sevilla.

Rosa López como Carmen Sevilla

Una Eurovisión en casa

El programa es visto principalmente por gente joven (casi el 44% de los espectadores de la primera gala de este año eran menores de 24), pero es más que posible que un veinteañero no tenga claro si la Mina de Diana Navarro está de 8 o de 12 y tendrá que preguntar por la italiana y su trayectoria a los mayores de la casa. Y la señora jubilada tampoco sabrá valorar bien a Kelly Rowland, pero su nieto le explicará si ha sido acertada o no.

Y es que, como último objetivo, Tu cara me suena nos permite montarnos una Eurovisión doméstica en la que cada uno tenemos nuestro favorito de la gala, según sepamos valorar el parecido con el artista imitado en cuestión, convirtiéndonos en Chenoa o Carlos Latre a la hora de valorar, y pudiendo dejarnos llevar por nuestras afinidades, filias y fobias. O incluso podemos votar como Lolita, que alguna vez ha dado sus puntos aún sin saber si la copia ha sido exacta o no por no conocer en exceso al artista imitado, y puntuar según lo que nos haya trasmitido el concursante en cuestión, como hace en esos casos la hija de la Faraona.