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Análisis

Toñi Moreno, heredera natural de las reinas de las mañanas

La presentadora demuestra poder ser un recambio perfecto para Ana Rosa en verano.

Toñi Moreno en el primer programa de Viva la vida
Toñi Moreno en el primer programa de Viva la vida
Mike Medianoche
@mikemedianoche
20.05.2017 | 20:31

Esta tarde se estrenó Viva la vida, el nuevo programa de Toñi Moreno en Mediaset y que ha suplido el hueco en la parrilla que durante años tuvo Qué tiempo tan feliz. Y en cierto modo, Toñi está llamada a tomar el testigo a María Teresa Campos no solo en la franja horaria, sino también en lo que a ser reina de las mañanas se refiere.

Lo mismo comenta algo de corazón baladí, que se pone profunda y empática

Toñi quiere hacer del programa un ranchito en el que encontrarse cómoda profesional y literalmente. Que Viva la vida sea su espacio más auténtico hasta la fecha, y por ello ha vestido camiseta y deportivas, alejándose de modelazos con tacones.

Desea demostrar al espectador que lo que ve es de verdad y honesto, y que ella es un animal de televisión en directo que lo mismo comenta algo de corazón baladí, que se pone profunda y empática  en una entrevista. Pero todo de manera fresca, actual, nada encorsetada y sin miedo a perder las formas. Y si tiene que hasta meterse un poco con el invitado para reírse con él, pues lo hace.

Por nombre, por forma y por fondo Viva la vida es un magazine que bien podría emitirse por la mañana. Un formato de dos horas de duración en el que se suceden las entrevistas, las sonrisas, la familiaridad y el buen hacer de la comunicadora. Con un poco de todo en la coctelera catódica: nostalgia y actualidad, concursitos, sorpresas al público, corazón, realities y música. Solo le faltó la tertulia política para hacer pleno. 

Para esta ocasión Toñi Moreno se ha rodeado de un equipo de colaboradores que varía según la sección: Luis Rollán, Tony Aguilar,  Antonio Rossi, Belén Rodríguez... Pero ella es quien tiene la batuta y quien da y quita el turno de palabra, todo perfectamente orquestado.

Entrevistas a Manel Navarro y Pastora Soler

Aunque en audiencia no uno de sus mejores datos, la Eurovisión de este año será recordada por el gallo que soltó Manel Navarro, que acudió como primer invitado del programa. Y se habló sobre el desatino vocal, se hizo chistes, y hasta un pequeño concurso en el que Manel y Toñi deberían acertar si una actuación acababa con una caída o con un gallo.

“Me da lástima, que me gane”, bromeó Toñi con un Manel que admitió que no le gusta perder. “Pues ya tienes un máster”, le espetó la presentadora con salero, poco después de decirle que “la canción es preciosa y tú eres para comerte”. Manel cantó en directo, pero no el tema de Eurovisión sino su nuevo sencillo, y esta vez sí afinó.  

Pastora Soler ha concedido su primera entrevista desde que conocimos su pánico escénico. Aunque la habíamos visto en La voz o The hit, nunca antes había llegado a hablar de qué le pasó para retirarse abruptamente de los escenarios en diciembre de 2014.

Pastora habló de sus miedos, de su maternidad, y pidió a los medios que no emitan más imágenes del desmayo que sufrió en en marzo de 2014. También habló cómo desde que fue a Eurovisión se convirtió en eurofan, y lo mal que lo pasó cuando vio el gallo de Manel Navarro.  Además, ofreció un adelanto de su nuevo tema de manera improvisada a capella. 

La nota rosa la dio Risto Mejide y su novia Laura Escanes, con cuya boda en Argentona conectaban en directo como si fuese las nupcias del año. Además, se informó del estado de salud de María Teresa Campos y se confirmó que finalmente no le van a comunicar a Bigote Arrocet el problema de salud de su pareja. Rocío Aguilar, ganadora de La Voz Kids, y Antonio José, además de Manel Navarro, llenaron de música el plató.

Cuando llegue el verano, Toñi Moreno podría hacer prácticamente el mismo programa como sustituta de Ana Rosa en la franja matinal, dando un nuevo aire a El programa del verano. Aunque es más que dudoso que la reina titular de las mañanas de Mediaset le fuese a ceder el asiento. No sea que alguien le pise el poncho.